Columna: Lo bueno con la comercialización pagana

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Hace algunos días tuve la oportunidad de estar en una tienda de regalos, ropa en estilo alternativa y artículos de bandas de rock y metal. Decir que me sentí en el paraíso sería poco, más aún cuando vi que había una sección con artículos ocultistas. Barajas de tarot, cartas oraculares, incensarios, kits de brujería, libros de Wicca y hechizos, y así sucesivamente. Inmediatamente pensé en las muchas críticas que he leído sobre esto, sobre la explotación comercial de la religión y la mala imagen que representa, y me pregunté si realmente sería tan nocivo como siempre se comenta.

Evidentemente puede que mi opinión sea parcializada porque me compré un collar del heptagrama, la estrella de 7 puntas, especialmente la que sigue las medidas 7/3 relacionada con los seres feéricos, y estoy enamorado de él. Sin embargo, he estado pensando en el tema por un largo tiempo, considerando tanto los pros como los contras, y creo estar en lo correcto cuando digo que esto es más beneficioso a la larga de lo que uno podría pensar en un primer momento.

Blue herbs above a black and white card depicting a starry night [Pixabay]

En Venezuela es normal encontrar inciensos, piedras, hierbas y símbolos en tiendas enfocadas hacia la filosofía oriental, el Feng Shui, e incluso en tiendas de recuerdos o naturistas, y sabía que hay tiendas como la que visité recientemente en donde el paganismo, la magia y la brujería se tratan como un juego. Es suficiente decir que encontré una tabla Ouija que, según su caja, era para niños de 8 años en adelante, justo al lado de varios artículos de anime y manga.

Lidiar con los difuntos es algo delicado, profundo, y de mucho riesgo. Estoy lejos de ser un conocedor del tema, un experto, mucho menos alguien con la experiencia necesaria para enseñar o guiar a los demás, pero sé cómo cuidar y limpiar tanto mi ser como al lugar en donde llevo a cabo el contacto y cuando honro a mis ancestros. Lo mismo sucede con las piedras, los símbolos, los elementos que se usan normalmente al realizar un hechizo o un ritual. Quemar hierbas extrañas, decir tres palabras y chasquear los dedos no convierte en brujo a nadie, y podría haber cualquier cantidad de errores de por medio que eviten que el trabajo no surja efecto.

Este tipo de resultados le dan una pésima fama al Paganismo, la brujería, y los que estamos dedicados a uno o ambos. Muchas empresas se apropian del simbolismo sagrado que incluimos en nuestros rituales y ceremonias, los usan como si fueran solo un estampado más que se pueda desechar cuando pase la moda o el comprador se canse de “jugar a ser brujo”. Para muchos, esto no es más que el mundo de fantasía de un grupo de personas supersticiosas que buscan sentirse poderosas, pero me gusta pesar que la realidad es un poco más positiva.

Según el “Informe sociográfico sobre la religión en Venezuela”, de Jesús María Aguirre, llevado a cabo en 2011, el 88% de la población se identifica como Cristiana, de los cuales 71% se identifican como Católicos. Es irónico, considerando que en Venezuela la brujería está en todas partes, pero a pesar de la fuerte influencia de la Iglesia en el paíscon el paso de los años era cada vez más normal escuchar que alguien aprendía tarot, se interesaba por las piedras, por las velas de colores y formas, y así sucesivamente.

Me he dado cuenta de que las personas están cada vez más abiertas a este tipo de prácticas, especialmente los más jóvenes, y que buscan empezar por algún lugar. En mi caso, cuando estaba en a mitad del bachillerato, compraba semanalmente una revista que venía con muchos hechizos, rituales y correspondencias, además de artículos que me aportaban muchísimo para ese momento, con opciones limitadas y ninguna referencia o alguien que me ayudara.

Me parece que es preferible que alguien empiece y se dé la oportunidad de empezar a indagar, sin importar que sea con respecto a María Lionza, José Gregorio Hernández, o la brujería Pagana. Podría decir que el punto de partida tampoco importa mucho porque los que de verdad estén destinados a este camino permanecerán en él y perfeccionará su Arte.

Al final, regalé todas las revistas que leí, luego de tomar lo que realmente me interesaba e ir más allá, y aunque su contenido no siempre era el mejor o el más especializado, fue un punto de inicio para mí Sí es cierto que el poner libros de brujería al lado de corsés negros con diseños de Halloween y accesorios de series japonesas no es la mejor de las opciones y puede crear asociaciones erróneas, pero es una manera de llegar al público.

Burning incense, herbs, and occult diagrams [Pixabay]

Ahora, lejos de ser una forma indirecta de proselitismo, se trata de llegar a un sector de la población, el más joven y que seguramente es más fácil de educar, y tampoco es educarlo para crear una nueva generación de brujos. Se trata de generar conciencia a través del interés, dar a conocer de qué se trata nuestro trabajo, cómo funciona, y luchar en contra de extremistas que buscan condenarnos sin siquiera escuchar nuestra versión de los hechos.

Sí es cierto que podría haber una mejor manera de hacerlo, pero es algo que solo el tiempo puede solucionar. Por el momento, el mundo mercantilista presta un homenaje a la frase de Oscar Wilde: “Solo hay una cosa peor en la vida que el que hablen de uno, y es que no hablen en lo absoluto”.

Brujo y brujería tienen una carga negativa en toda Venezuela, ¿para qué intentar tapar el sol con un único dedo? Luego de la escucharla, muchas personas se estremecen y persignan, pero cada vez son más los ojos que se abren con interés y buscan llegar más allá.

Comprar un kit de brujería en oferta no te volverá brujo, pero ciertamente abrirá las puertas a un mundo que podría ser parte de tu camino, y si es un camino que, como a muchos, nos ha nutrido y ayudado, ¿por qué limitarse a los libros de hace casi 100 años si ahora hay más opciones? A medida que nos acercamos a la noche más larga del año, sigo pensando que cada vez son más las velas que se encienden.


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