Columna: “En Venezuela la brujería está en todas partes”

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Pagan Perspectives


[Today’s column is our first from our new international columnist, Alan D.D. Alan’s column will cover Paganism in Venezuela. In addition to writing for The Wild Hunt, Alan is a journalist, blogger, and novelist. We’re thrilled to have him aboard, and we hope you will be too.]

Pensar en Venezuela y Brujería podría resultar complicado. Antes de conocer a L. J. Tang, suponía que no había nombres que se pudieran considerar a la hora de buscar un referente en el contexto nacional. Sin embargo, el venezolano, que también es Licenciado en Estudios Internacionales con una especialidad en Etiqueta y Protocolo, dedica la mayor parte del tiempo al Arte por sus clientes, cursos que dicta y la escritura de artículos sobre Ocultismo.

Cuando se le pregunta qué lo hizo empezar a estudiar brujería, Tang especifica primero que “se puede ser mago ceremonial sin ser brujo, sin embargo, mi tradición de brujería contiene una fuerte influencia de magia ceremonial” para luego contar que todo empezó cuando era niño: “el deseo por contactar ese mundo invisible fue indudablemente mi impulso inicial, no el simplemente hacer hechizos o la mera curiosidad”.

L. J. Tang [courtesy].

Tang afirma que lo ayudó crecer en una familia supersticiosa, en la cual su madre, abuela y bisabuela “estuvieron sumergidas en un mundo de contacto con espíritus y ánimas. Aun así, no alego linaje inmemorial alguno, en especial porque mis inclinaciones siempre fueron al ocultismo europeo, y las formas esotéricas de mi familia eran autóctonas de Venezuela”.

No obstante, sus padres tomaron esto como una etapa, “hasta que finalmente lo aceptaron, y ellos mismos tuvieron experiencias que les hicieron respetar lo que yo hacía”. En comparación, cuenta que sus amistades no tuvieron problemas con ello en ningún momento, “e incluso compartieron conmigo sus propias inquietudes espirituales”. Más adelante descubriría la magia ceremonial, con la cual se sintió identificado por lo minucioso que debe ser el proceso y el alto nivel de complejidad, antes de ser llamado por la Diosa Hekate. “Allí el mago se convirtió en brujo, y no antes. Ahora ambos caminan de la mano”.

Que la religión predominante de su país sea el catolicismo, según cuenta, no lo ha afectado del todo, pues “Venezuela es un país católico en nomenclatura, la mayoría de los católicos no tienen reparos en leerse las cartas o pedir un trabajo para amarrar a un amante, o destruir a un enemigo”, pero al mismo tiempo es partidario del “poder en el silencio, y la prudencia es una virtud del sabio” puesto que “dudo que la brujería sea alguna vez enteramente aceptada, su propia naturaleza es asocial”.

Tang explica también el alto nivel de superstición en Venezuela hace que haya varias tiendas esotéricas, aunque “antes de esta crisis que está viviendo el país (…) Venezuela era un paraíso para quien quisiera dedicarse a la magia”, puesto que los precios eran mucho más accesibles. A esto le agrega la presencia de “cristianos evangélicos”, asegurando que algunos “pueden ser fanáticos peligrosos”, antes de agregar que no solo es complicado ser un brujo en Venezuela, sino un ciudadano en general por “el desastre político y económico actual”.

A su parecer, “en Venezuela la brujería está en todas partes” y piensa que es tolerada, “por lo menos mucho mejor que en otras partes”, pero que “decir que es una visión positiva tal vez sea ir demasiado lejos”, y añade que esta siempre es “percibida sospechosamente, desde la incredulidad hasta el real temor”, para finalizar expresando que “no me importa como vean a la brujería, siempre que me respeten y no pretendan agredirme física o verbalmente.”

Junto con todo esto, el venezolano es un torchbearer, el único en Venezuela, del Covenant of Hekate, una organización internacional sin fines de lucro, la cual se compone por miembros de diferentes religiones y tradiciones mágicas, para crear una comunidad devocional de la Diosa Hekate. La misma estudia su historia, ritos y misterios.

Tang cuenta que se unió a esta organización por “un compromiso con Hekate misma, para ayudar a otros en su sendero de descubrimiento.” Aunque “fue una decisión tomada inicialmente a regañadientes,” asegura que la diosa le hizo saber que era el camino apropiado, explicando que “quienes lleguen a conocerla realmente, podrán entender cuan persuasiva puede ser”.

Afirma que al principio rechazó a la diosa, “pues su imagen estaba manchada, a mis ojos, por mucha de la vana espiritualidad pagana Nueva Era, de los círculos wiccanos de Venezuela”, pero afirma que luego de ceder y aceptar a la diosa, “Hekate se dio a conocer de formas mucho más serias y profundas. Un Amor nació, que permanece impoluto hasta el Sol de hoy, y el que vendrá”.

L. J. Tang’s high altar [courtesy].

Sobre su rol como Torchbearer, el devoto a Hekate explica que “tiene la responsabilidad de ayudar a otros miembros del CoH en su desarrollo, teniendo siempre sus puertas abiertas para todo Buscador sincero de la Señora”, además de estar en capacidad de abrir un Santuario a Hekate, el cual tiene un rol público. También se espera que no solo aporte guía dentro del Covenant, sino también dando charlas abiertas, aclarando que “nunca como proselitismo, sino como un faro, para la embarcación correcta.”

El devoto manifiesta que “esta situación terrible que vive el país es propicia para buscar la ayuda de la Diosa para sobrellevar las penurias de la vida cotidiana, y estar protegido frente a los desmanes de los poderosos y delincuentes, ahora prácticamente sin diferencia entre sí”, recordando que Hekate, “como Nyktipolos, la que vaga en la noche,” es la guardiana ideal durante las noches, afirmando que los peligros diarios en Venezuela “se incrementan horrorosamente en la noche. Hekate me salvó de muchas circunstancias peligrosas, sin Ella difícilmente seguiría con vida.”

Sin embargo, la experiencia de Tang también incluye el llamado Espiritsmo Marialioncero, el cual se centra en la figura de María Lionza y sus distintas cortes, “la tradición más venezolana que existe, con una mezcla de elementos católicos (blanco-español), africanos y aborígenes”. Aunque no es practicante, afirma tener un profundo respeto por dicha corriente.

L. J. Tang está abierto a brindar ayuda y guía a aquellos que estén interesado en aprender de su mano, además de poner a disposición su página personal para educar a quienes estén interesados junto con una sección de libros recomendados, “han sido seleccionados por mí personalmente, como una adecuada introducción al Viejo Oficio”. Para conocer más sobre él o ponerse en contacto con el Covenant, visita su blog, Facebook, o Instagram. Visita Covenant of Hekate aquí.

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