Columna: Condenada a la soledad – Ánima Sola en Venezuela

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Venezuela es un país fuertemente católico. Aunque algunos venezolanos no son practicantes, son muy creyentes. Es común escuchar frases como “No voy a la iglesia, pero creo en Dios”, cosa que no ha cambiado en los últimos años y dudo mucho que pueda cambiar, aunque sí he visto más tolerancia e interés hacia otras creencias. Sin embargo, esto no significa que figuras de esta fe no aparezcan en otras religiones, como en el caso de las cortes de Maria Lionza, o el caso del Ánima Sola.

En su libro The Element Encyclopedia of 5000 Spells, Judika Illes explica que:

Ánima Sola (…) se refiere a una imagen votiva muy específica. Basada en estatuas votivas católicas (pero ahora un cromolitografo estandarizado), esta imagen es particularmente popular en las tradiciones mágicas latinoamericanas. Representa a una mujer parada en medio de llamas, eternamente ardiendo pero nunca consumida. Ella mira hacia arriba, sosteniendo sus manos encadenadas hacia el cielo. ¿Su alma arde en el fuego del infierno o su corazón arde con el fuego del amor? El amor supuestamente no correspondido es lo que llevó a esta pobre alma a su predicamento: el Ánima Sola cambió la salvación eterna por las alegrías del amor temporal. Ella es invocada solo en los hechizos de amor más desesperados, en los que a cambio de obtener el amor buscado, el recurrente acepta reemplazar a Anima Sola en el purgatorio cuando mueran.

Sin embargo, de niño escuché una historia distinta. Cuando era adolescente, escuché sobre ella muchas veces y me decían que se trataba de un alma condenada, una mujer castigada por toda la eternidad. Escuché varios nombres, pero parece que el más común es “Celestina Abdenago”. Según la leyenda, esta mujer estuvo presente en la crucifixión de Jesús, y les dio de beber a Dimas y Gestas, el buen y mal ladrón específicamente, aunque yo crecí escuchando que Barrabás era el nombre del segundo, pero no a Jesús, quien la condenó a sufrir durante toda la eternidad en soledad por sus actos.

A woman looking into a fire [Pixabay]

Muchas veces me dijeron que esta alma se usa para hacer que una persona esté igual de sola, para que su salud se deteriore, sus planes no se cumplan y sufra en muchos sentidos. Aunque lo que cuenta Illes en su libro tiene sentido y no descarto la posibilidad de que se pueda trabajar con el Ánima Sola de esa manera, siempre escuché que es una entidad con la que se debe tener mucho cuidado. Ambas versiones son válidas, ambas son posibilidades muy reales, pero la forma en que crecí ha tenido un impacto en mí y en mi manera de ver esta leyenda.

Siempre he sido bastante claro al decir que fui víctima de acoso escolar desde la escuela primaria. Ser el único árabe del salón, el más pálido de todos, el que leía, el más tranquilo, tímido y reservado, no era una buena personalidad mientras crecía. Todos mis compañeros era buenos en deportes, matemáticas, amaban reunirse en sus casas y quedarse hasta tarde hablando. Durante el bachillerato, la diferencia se volvió abismal.

Muchas veces me golpearon y se reían de mí “por deporte”, como decimos en Venezuela. Era el pasatiempo favorito de muchos de mis compañeros, prácticamente una materia que algunos querían pasar con honores. Mientras que ellos se reunían para hablar sobre deportes, mujeres, beber hasta el amanecer y bailar reggaetón, yo prefería leer por la computadora o jugar videojuegos con mis primos. Incluso en mi familia era la oveja negra, o gótica.

Durante un año en particular supe lo que es estar en un salón de clases y que nadie te dirija la palabra. Un día conté en la coordinación escolar lo que estaba pasando e hice que cambiaran de sección a un compañero que no dejaba de molestarme y burlarse de mí por cualquier cosa. A la mañana siguiente, cuando saludé a unos compañeros, todos se quedaron callados y miraron al frente, ignorándome por completo. Durante ese año, nadie más volvió a dirigirme la palabra, y aunque pude estar en paz, solo tuve un amigo un año mayor que yo.

A person in a hoodie walking alone at night [Pixabay]

Años después me enteré de que tengo Síndrome de Asperger, una forma de autismo que hace que quienes la tenemos seamos retraídos, seamos de intereses focalizados, no entendamos el sarcasmo con facilidad y seamos torpes con las interacciones sociales, entre otras características. No obstante, el daño ya estaba hecho. Tenía depresión, ansiedad, estrés, entre muchas cosas más. La soledad fue tanto una bendición como una condena. Esos años fueron bastante fuertes y me cambiaron en más sentidos de los que pensé al principio.

La soledad me hizo querer sanar y sanar a otros. Me hizo querer ayudar a los demás de cualquier forma que pudiera. Durante mucho tiempo escribí sobre salud mental masculina, autismo, depresión, ansiedad y cómo mantener el control durante una crisis emocional o sensorial. Aprendí varias ramas de reiki, el tarot se volvió una forma para guiarme, empecé a meditar y seguí leyendo, mucho más con cada año que pasaba. Incluso mi tesis de maestría fue sobre cómo educar acerca de la subcultura gótica, la cual siempre ha sido vista de mala manera, malinterpretada e incluso vista como una amenaza.

Aunque me volví dependiente por un tiempo por no sentirme merecedor de mi propio amor, aunque quería que alguien me apreciara porque yo no lo hacía, la soledad me enseñó que hay una diferencia entre estar cómodo estando solo y acostumbrarse a estar solo. Cuando escucho la historia del Ánima Sola, veo a una maestra, a una mujer que conoce mejor que nadie lo que es estar por tu cuenta, lo que es no tener a nadie y valerse por sí misma. Si alguien sabe lo que es la soledad, sería ella.

Una amiga me contó que una vez vio que un Santero le dijo a una muchacha que le habían enviado el Ánima Sola y que necesitaba una limpieza energética fuerte. La muchacha en cuestión mejoró con los días y parecía estar más tranquila conforme pasaba el tiempo, según me contó mi amiga. No conozco los detalles, pero desde mi punto de vista, fue una lección para que se diera su lugar, se valorara y fuese más independiente. Estar por tu cuenta es una espada de doble filo, pero es una poderosa maestra también que enseña lo que nadie más conoce.


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