Columna: Nosotros, el otro 0.2 %

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El Censo de población y vivienda 2020 de México muestra una disminución de la religión dominante Católica y un vistazo hacia la diversidad religiosa del país.

El censo es conducido cada 10 años por el INEGI (Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática). El censo del 2020 fue realizado del 2 al 27 de marzo del 2020, justo durante la aparición de la pandemia de COVID-19, y los resultados fueron divulgados el 25 de enero de este año.

El censo muestra que hay 126 millones de habitantes y su cuestionario incluía una pregunta acerca de religión: “¿Cuál es la religión de (nombre de la persona)?”. Los resultados muestran que aunque el catolicismo sigue dominando en panorama religioso en el país, con el 77.7% de la población, disminuyó 5% en la última década.

Mexico City Metropolitan Cathedral in 2003, with Day of the Dead decorations in front [Tjeerd Wiersma, Wikimedia Commons, CC 2.0]

El catolicismo ha sido la fe preponderante en Latinoamérica y México. Desde el Virreinato (s. XVI) hasta 1860, la religión católica era la única permitida en territorio mexicano. Con las Leyes de Reforma (s. XIX) México se proclamó como estado laico, separando la iglesia del estado y proclamando la libertad de religión. Tomó medio siglo, de 1950 al 2000, para que el porcentaje católico bajara de 98 a 88%. Hoy en día, con el 77.7%, Mexico sigue siendo el segundo país con la mayor población católica del mundo.

En segundo lugar, los protestantes y cristianos evangélicos representan el 11.2% de la población. El número aumento 2.7% de 7.5% en el 2010; en 1970 era solo 2%. A los protestantes y cristianos evangélicos les siguen el 8.1% que se declararon como ‘sin religión’, después, el 2.5% que se dijo creyente pero sin adscripción religiosa, y el 0.2.% que declaró ‘otras religiones’.

Expertos en religión de México han criticado los métodos del INEGI, pues lo ven centrarse en el catolicismo y diseñado para entrevistar católicos y no para reflejar alternativas religiosas. Con respecto a las ‘otras religiones’, los detalles de los resultados son muy limitados. Los resultados muestran 33,372 de raíces étnicas, 36,764 espiritualistas, 40,799 de raíces afro, y 70, 376 de otras religiones. Sin embargo, no he podido encontrar mayor detalle de lo que estos números de ‘otras religiones’ representan.

De acuerdo a los resultados del censo 2020 del INEGI, el 0.2% incluye grupos religiosos judaico, islámico, raíces étnicas, raíces afro, espiritualista y otras religiones. De acuerdo la Clasificación de religiones 2010 del INEGI, otras legiones también incluyen: de origen oriental, como el budismo o el hinduismo; new age; escuelas esotéricas, como la teosofía o la wicca; y otros movimientos religiosos, como la cienciología.

Creo sería seguro decir que, basado en estos números, soy parte de este 0.2%. Aun cuando puede que estos números del censo no reflejen una completa o diversa vista de las prácticas y creencias religiosas de todos, al comparar el 0.2% con el casi 90% de católicos, protestantes y cristianos evangélicos, la diferencia es abismal.

Esta diferencia la siento muy seguido. La siento cuando no estoy seguro si debería dejar mis libros de brujería a la vista cuando voy a recibir visitas, no por vergüenza sino porque no siempre estoy de humor para preguntas curiosas o miradas incómodas. La siento cuando un predicador cristiano perturba el culto en un santuario de la Santa Muerte en mi ciudad. La siento cuando mi presidente cita constantemente a la Biblia en sus conferencias o cuando su gobierno imprime una Cartilla Moral escrita por un católico. Como minorías, compartimos el tener que afrentar muchos desafíos como estos, y otros tienen que afrentar peores circunstancias, como mi amiga Mina, quien en 2014 fue demandada por la custodia de sus hijos y la juez le pidió que negara era una bruja o que probara que lo era.

El Consejo Nacional para Prevenir La Discriminación (CONAPRED), considera a las personas que profesan religiones no católicas o a las que no profesan religión alguna como grupos en situación de discriminación que enfrentan barreras de exclusión en varios ámbitos.

Mercado Sonora in Mexico City, known for  [Flickr user maisonblu CC 2.0]

Desafortunadamente, al mismo tiempo que enfrentamos desafíos, como paganos también tenemos que enfrentar comunidades internas fragmentadas y, muchas veces, problemáticas. Al no ser una religión organizada, al no tener una figura de autoridad central, y al tener una gran variedad de prácticas e ideas, frecuentemente esto se manifiesta en desacuerdos, prejuicios, o hasta lo que parece rivalidad.

Que no olvidemos que, aunque no siempre estemos de acuerdo o no nos llevemos bien, compartimos mas de lo que pensamos. Que juntos somos más fuertes, aun con grupos no paganos. He escuchado a wiccanos, por ejemplo, referirse a grupos Afro-mexicanos, como otro ejemplo, de forma despectiva. Creo que a veces olvidamos no aventar el mismo prejuicio que nosotros mismos estamos cansados de recibir.

Como wiccano, brujo, heathen, o pagano, puede ser que no tengamos las mismas creencias y que no compartimos las mismas prácticas que otros grupos, o con grupos Afro-Mexicanos o indígenas. Pero sí compartimos desafíos, viviendo nuestro día a día entre las mayorías católica y cristiana. Enfrentamos prejuicio, rechazo, juicio, violaciones de derechos humanos, entre muchos otros. Que no se nos olvide a nosotros mismos el 0.2%.


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