Columna: Abuso y linaje

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Algunos paganos y wiccanos en México tienden a sobre valorar el linaje de las tradiciones wiccanas y la colaboración con organizaciones internacionales. Suelen alardear de sus vínculos con instituciones extranjeras y de tener una historia proveniente de afuera del país, en vez de apreciar nuestra propia cultura cuando hablan de sus antecedentes y en vez de trabajar junto con otros grupos locales para la mejora y el bienestar de nuestra comunidad.

Recientemente leí una nota en Facebook que denunciaba charlatanería y abuso dentro de grupos wiccanos y paganos en México que sugería verificar la autenticidad y la historia de cualquier grupo y su conexión con otras organizaciones. Dentro de las situaciones denunciadas, la publicación mencionaba diferentes tipos de abuso, practicantes falsos, maestros sin una formación formal, linajes inventados y tradiciones robadas.

Creo en que las víctimas de abuso rompan su silencio, hablen y busquen ayuda tiene una gran importancia. Pero lo que me impactó fue la asociación entre abuso con la falta de tradición y el linaje espiritual que la publicación y sus comentarios insinuaron. La publicación generó una docena de comentarios y algunos se desviaron en si hay o no linajes de wicca y de brujería en México.

El debate en si hay o no linajes de wicca y de brujería en México me parece innecesario, porque distrae la atención del tema del abuso y las víctimas en cuestión y de lo que se podría hacer para ayudarles y para evitar estas terribles experiencias. Creo que como comunidad deberíamos enfocarnos más en cómo ayudar a las víctimas o posibles víctimas.

El debate también me pareció decepcionante porque minimiza, una vez más, nuestra herencia cultural y espiritual. Como he mencionado en columnas anteriores, hemos tenido una relación cercana con la magia y la brujería desde tiempos prehispánicos y crecimos rodeados de historias y leyendas mágicas.

Image of Aztec Gods from the Digital Edition of the Florentine Codex created by Gary Francisco Keller. Images are taken from Fray Bernadino de Sahagún, The Florentine Codex [CC, Arizona State University Hispanic Research Center

Como ejemplos dados en una de mis columnas, Bernardino de Sahagún, misioneros franciscano, registró por lo menos quince tipos de brujos, hechiceros y magos.en el Códice florentino y Alfredo López Austin, historiador mexicano, enumeró cuarenta tipos en su libro Cuarenta clases de magos en el mundo náhuatl.

Las historias, que son muy comunes de escuchar en nuestras familias, de nuestras abuelas y sus conocimientos heredados de remedios naturales y su relación con el mundo no físico son otro ejemplo.

Nuestra propia herencia y ascendencia tienen un valor fuerte aun cuando no hayamos sido formalmente iniciados o no vengamos de una línea espiritual europea. Esto está en nuestra sangre.

Y sobretodo, el debate me parece inquietante ya que hablar de tradiciones y linajes como si fueran credenciales que garantizan la falta de abuso y de malas prácticas también puede convertirse en una forma de abusar de otros, y también, porque el abuso puede existir en cualquier tradición o grupo, independientemente de su origen o linaje.

Este debate me hizo pensar en cómo, cuando la gente hace menos a alguien que es auto iniciado, a alguien que no tiene conexiones internacionales, o a alguien que no tiene una formación espiritual o religiosa formal están ridiculizando, avergonzando o denigrando las creencias espirituales o religiosas de la persona. Y eso también es abuso.

Cuando el acusador solamente habla de su formación o conexiones internacionales como prueba de autoridad hacia los demás o como justificación de ser el único capaz de apuntar el dedo, se convierte en el abusador. La formación o las conexiones deberían ser usadas para dar el ejemplo y aprovechar las oportunidades y conocimiento y así enseñar, ayudar, guiar, colaborar con los demás para mejorar la comunidad.

Estoy de acuerdo en que es importante investigar a un grupo antes de ser parte de él. Hay muchos líderes y grupos espirituales, no solamente dentro del paganismo, que pueden terminar siendo una experiencia desagradable. Estoy de acuerdo en que es crucial analizar y verificar la información antes de tomar una decisión.

Sin embargo, en vez de enfocarse en la experiencia y conexión internacional que un grupo tiene, en la larga línea de generaciones de las que dice que viene, o en los diplomas dorados de organizaciones internacionales que el grupo exhibe, sugeriría analizar cómo el grupo realmente trabaja de manera local.

Mi primera sugerencia es preguntar por referencias. ¿Qué dice otra gente que ha estado dentro del grupo acerca de él? ¿Cuáles son los comentarios en la página de Facebook del grupo? ¿Cómo se siente la gente en el grupo? ¿Los individuos son apreciados y respetados?

Mi segunda sugerencia es analizar cómo se comunica el grupo. ¿Qué información da el grupo? ¿Es coherente? ¿Es claro y objetivo el tipo de origen que el grupo menciona, sin importar qué tipo de origen es? ¿Cómo responde el grupo a otras personas? ¿Se enfocan más en la responsabilidad personal que en señalar las acciones de los demás, a otras situaciones, a otros factores o a otras personas?

La tercera es tomar en consideración la relación que tienen con su tierra, con sus ancestros y con su comunidad. ¿Honran a sus ancestros y a los ancestros de la tierra en donde están? ¿Respetan y se interesan por su comunidad? ¿Se preocupan por lo que pasa en su comunidad y proponen acciones? ¿Tienen una misión basada en el servicio y trabajan con grupos locales hacia la mejora de su comunidad o están aislados y solo hablan negativamente de otros sin proponer acciones y soluciones?

Es más poderoso cuando un grupo quiere dejar un legado a su comunidad que cómo se originó éste o su tradición. Porque su origen fue durante un tiempo donde el contexto y los factores eran diferentes a lo que está pasando en el ahora. Las acciones hablan más que las palabras, y las acciones locales y actuales están más cerca, por lo que se pueden ver más claramente.