Columna: Las pérdidas, locuras y lazos familiares de La Loca Luz Caraballo

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Hace 10 años, cuando estaba en el bachillerato, mis tíos de Francia y Siria llegaron a Venezuela. Mi padre tenía casi 40 años sin ver a sus hermanos, y fueron días de viajes, cuentos, anécdotas y más viajes. En medio de todo lo que hablamos durante un viaje a los Andes, uno de los muchos sitios que descubrimos, escuché la leyenda de la Loca Luz Caraballo.

Según la versión que escuché, esta mujer de mente desequilibrada que perdió a sus hijos vivió durante los tiempos de Simón Bolívar, entre 1810 y 1823, justamente en la región que visitábamos mi familia y yo. Vivió cerca de los bosques y los conocía mejor que nadie, al punto de que podía ayudar al que quisiera cruzar sin perderse. Si mal no recuerdo, ayudó al propio Bolívar, y cuando sus enemigos, los españoles, quisieron encontrarlo, ella los llevó por el camino opuesto. Sin embargo, no encontró el descanso al morir, por lo que se dice que aparece por la región.

Buscando más al respecto, supe que Luz Caraballo es la protagonista del Palabreo de la loca Luz Caraballo, un poema del autor venezolano Andrés Eloy Blanco, incluido en su libro “La juanbimbada”, publicado en 1959. Dicho poema cuenta que Caraballo era una mujer del campo con cinco hijos: Una hija que terminó en un serrallo, es decir un prostíbulo, dos hijos que murieron, y otros dos que se fueron detrás de un hombre a caballo, tras lo cual nunca más volvió  a verlos. Esto último ha sido interpretado como un reclutamiento por el ejército.

Las circunstancias ciertamente podrían haber enloquecido a muchos, especialmente a las mujeres, puesto que Venezuela siempre ha sido un país machista en muchos sentidos, y la salud mental no se toma en serio en ningún sentido. De haber algo de cierto en esta historia, no me cuesta imaginar que una mujer haya perdido la cordura y, al buscar ayuda, no la tomaran en serio. Es un panorama poco alentador y hasta tétrico si se piensa al respecto.

The monument to Luz Carraballo by Manuel de la Fuente, 1967 [Gianfranco Cardogna, Wikimedia Commons, CC 2.0]

El poema de Eloy Blanco se volvió tan popular, junto con la figura, que hay un monumento para ella en Apartaderos, un pueblo en el estado Mérida, en la región andina, elaborado en 1967 por el artista plástico Manuel de La Fuente, que irónicamente era español. En el propio monumento hay una placa de bronce que contiene los versos junto con la imagen del autor.

Todos hemos escuchado historias sobre personas que permanecen en este plano físico por distintas razones. A veces es debido a muertes violentas, por traumas, o, como en el caso de la Loca Luz Caraballo, por estar muy unidos a un lugar en concreto. Crecí viendo casos de casas abandonadas y embrujadas por la televisión, y casi siempre estaba el caso de un dueño anterior de la propiedad que se negaba a abandonar el lugar aún después de fallecer.

Lo que sí era inusual era encontrar espíritus que estuvieran vinculados o atrapados en un lugar natural, tanto que me cuesta recordar uno además de este. Uno pensaría que la naturaleza podría darles paz a los difuntos, que purificaría cualquier sentimiento o experiencia que pudiera atarlos al mundo terrenal. No es el caso, al menos no el de esta mujer, aunque no parece ser una entidad que desee hacerles daño a los demás.

Alvio Alfonso Briceño escribió un libro en el cual afirma ser el nieto de esta mujer. En el texto, comparte varios datos reales, entre los cuales están su nombre verdadero, María Blasa Rivas, nacida en 1885 en el pueblo de Jajó, estado Trujillo. Según cuenta Briceño, Rivas solo tuvo un niño y una niña, quienes no quisieron hablar más acerca de su madre, al punto de que el propio autor se enteró del parentesco en 2004, año en el que publicó el libro, Mi abuela la loca Luz Caraballo.

A woman dressed as Luz Caraballo [Anamaría Aguirre Chourio, Wikimedia Commons, CC 3.0]

Briceño cuenta que se desconoce el motivo de la locura de su abuela, la cual se limitaba solo a desvaríos, pero que solía perderse al caminar por los Andes, siendo los pobladores quienes la ayudaban a volver a su hogar. A los 42 años, en 1927, salió por última vez de su casa, y nunca se la volvió a ver ni viva ni muerta por más que la buscaron. A raíz de esto, se empezó a decir que se volvió un alma en pena, y muchos empezaron a verla como un alma milagrosa al que le dejan velas, flores y pides favores.

Bien podría tratarse de una nueva santa popular aunque, a diferencia de José Gregorio Hernández, Luz Caraballo fue una mujer normal, lejos de ser una figura inspiradora o que haya creado un impacto a gran escala. No obstante, cualquier persona podría ver asociaciones y correspondencias en la historia de María Blasa Rivas, especialmente en la versión que escuché en el 2010. Si es un espíritu de los caminos, alguien que sabe moverse a través de los Andes, y si realmente ha concedido favores a quienes los piden, no sería de extrañar que estemos frente a una creencia naciente.

Para quienes estén interesados en establecer una relación con un espíritu del que se sabe poco, sacar asociaciones es bastante fácil. Solo hace falta leer detenidamente el material disponible y dejar que las ideas vayan surgiendo. Sin embargo, como el libro de Briceño parece estar descontinuado y no he encontrado un ejemplar digital, me limitaré al poema de Eloy Blanco y lo que he podido leer sobre María Blasa Rivas.

¿Qué tipo de asociaciones puede tener alguien como la Loca Luz Caraballo? La conexión con los camino es innegable, así que podría pedirle ayuda en caso de estar perdido, física y metafóricamente. Es alguien que entiende del dolor y la pérdida, o sea que podría ayudar con la sanación y catarsis emocionales, puede que incluso con situaciones traumáticas. El amor hacia su familia la harían una guardiana del hogar, maternidad y los niños.

Al leer su historia, siento que fue alguien feliz a pesar de todo, alguien que siguió hacia adelante sin importar lo que pasara; me da la impresión de que es de esas abuelitas cómicas que buscan aligerar el ambiente y hacer que todos sonrían, porque conocen de primera mano lo que es dolor. Sentido de dirección, sanación, familia, maternidad, infancia, alegría, y motivación parecen elementos que muchos necesitan en estos tiempos.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, declaró cuarentena a nivel nacional en marzo de este año, y cada estado ha tomado medidas al respecto. Desde entonces, en el estado Zulia no podemos salir luego de las 3:00 PM, cosa que cambió recientemente para que los supermercdos y algunos establecimientos pudieran estar abiertos hasta las 5:00 PM. Sin embargo, estar lejos de mi familia ha sido difícil porque el puente que debemos cruzar para ver a mi familia es cerrado al mediodía.

Crecí con casi 20 primos por parte de mi familia materna, de los cuales soy el tercer mayor, y tres de la paterna. Además de eso, he tenido muchas dificultades para seguir haciendo lo que me gusta, pero me las he arreglado para encontrar mi camino sin importar lo que digan los demás, así como Luz Caraballo. ¿Quién sabe? Quizá pueda visitar su monumento un día de estos, entiendo un poco mejor lo que es sentirse perdido e incomprendido. No que necesitara una experiencia así, claro.


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