Columna: Rituales presidenciales y la Madre Tierra

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Ver que un presidente participe en un ritual indígena el día de su toma de posesión no es algo común. Que un presidente realice un ritual dedicado a la Madre Tierra, pidiendo permiso para un proyecto, tampoco es una escena familiar. Sin embargo, este periodo presidencial en México comenzó con estas actividades poco convencionales. La primera de estas fue emotiva; la segunda; confusa.

Algunas cosas fueron inéditas cuando el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador asumió su cargo el 1 de diciembre del 2018. Renunció a vivir en Los Pinos, después de que esta fue la residencia presidencial por 84 años, y la abrió al público. Llegó a la Cámara de Diputados en un Volkswagen Jetta. Y, después de dirigirse a legisladores y dignatarios, se fue al Zócalo, la plaza principal de la Ciudad de México, para dirigirse al pueblo.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador [Wikimedia Commons].

160 mil personas se reunieron en el Zócalo donde representantes de docenas de grupos indígenas de México realizaron un ritual de purificación para el presidente López Obrador y le entregaron, como símbolo de reconocimiento, el Bastón de mando, una vara de madera de cedro que representa poder, liderazgo, respeto y compromiso.

Antes del discurso del presidente López Obrador y de una serie de conciertos, una sacerdotisa le hizo una limpia con copal y hierbas mientras invocaba al corazón de cada elemento, a los abuelos, a los ancestros, a los guardianes del lugar, a las fuerzas de los pueblos, a la fuerza del universo y a la Virgen de Guadalupe.

Un sacerdote realizó una ceremonia llamada Xochitlalli, rito ancestral prehispánico que significa la puesta de flores, donde llamó a los viejos abuelos que cuidan los distintos rumbos del universo. El presidente y decenas de miles de asistentes siguieron al sacerdote girando a cada punto cardinal, levantando su mano y repitiendo las invocaciones. Colocándose frente al Este, saludaron a la casa de la luz. Colocándose frente al Oeste, saludaron a la casa de las mujeres guerreras. Colocándose frente al Norte, saludaron a la casa de la memoria, lugar de los ancestros. Colocándose frente al Sur, saludaron a la casa de la vida, lugar de la medicina. Colocándose frente al centro, saludaron a la diosa de la tierra y la diosa del cielo.

Soy pagano, por lo que llamo a los elementos, honro a mis ancestros y venero a la Diosa, pero no estoy acostumbrado a ver todo esto en un evento masivo. Me conmovió demasiado ver al presidente, a grupos indígenas y a decenas de miles de personas realizar un ritual en el Zócalo.

Sin embargo, no me sentí así de conmovido con otro ritual que fue realizado un par de semanas después. Me sentí desconcertado. 15 días después de la inauguración, el presidente u algunos gobernadores de estado se reunieron en Palenque, Chiapas con representantes de los pueblos indígenas de dicho estado y realizaron un ritual para pedirle permiso a la Madre Tierra de construir el Tren Maya, ofrendándole comida, aguardiente y flores.

Palenque [Pixabay].

El Tren Maya es uno de los proyectos más grandes del presidente López Obrador, el cual se espera se termine en 4 años y promueva desarrollo turístico y económico al conectar los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo a través de 1,525 km de recorrido.

Un centenar de organizaciones y expertos ha expresado su preocupación respecto al impacto ambiental que este proyecto podría ocasionar. La ruta involucra 8 áreas naturales protegidas y podría poner en riesgo la flora y fauna endémica. Y aunque la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) ha confirmado tendrán una Manifestación de Impacto Ambiental, el estudio estará listo después de que se realice el proyecto ejecutivo.

El ritual me confundió porque cuando yo pido algo, como un permiso, espero una respuesta. Pedir permiso es parte de mi práctica espiritual, como también lo es, por ejemplo, el expresar gratitud u honrar a la divinidad. Le pido permiso a los animales antes de tocarlos. Le pido permiso a las personas antes de interactuar con su campo energético. Le pido permiso a las plantas antes de cortarlas. Le pido permiso a los espíritus y guardianes de un lugar antes de entrar a él.

Me es fácil explicar cómo obtengo una respuesta de los animales, usualmente es al observar su lenguaje corporal. Me es más fácil explicar cómo obtengo una respuesta de las personas, dicen sí o no. Es más difícil explicar cómo obtengo una respuesta de las plantas o espíritus, pero de alguna forma la respuesta es recibida. Siento una respuesta de sí o un no, puede ser una sensación en mi cuerpo, puede ser un cambio a mi alrededor. Otras personas a lo mejor escuchan el sí o no, o que ven imágenes que representen la respuesta.

Me pregunto como la Madre Tierra otorgaría su respuesta. A lo mejor las personas que realizaron el ritual sintieron la respuesta. A lo mejor la Madre Tierra ya ha respondido y no nos dimos cuenta. Algunas personas bromearon diciendo que la reciente actividad del volcán Popocatépetl es un claro no. Pero en este caso no creo que la respuesta sea lo que importa, sino la solicitud original.

Yo habría realizado el ritual honrando a la Madre Tierra y expresando mi gratitud, en vez de pidiendo permiso. Habría realizado los estudios necesarios para determinar qué intenciones llevar a cabo en el ritual.

Si un amigo estuviera enfermo, ¿qué debería hacer primero, llevarlo al doctor o realizarle un ritual de sanción? Lo llevaría primero al doctor, y después del diagnóstico y prescripción del tratamiento médico, realizaría un ritual sabiendo en qué enfocarme.

Me gusta la idea de que el gobierno realice rituales con personas indígenas y que tome en cuenta la Madre Tierra. Lo veo como una nueva manera de recuperar algo que en algún momento conocíamos o hacíamos. Por mucho tiempo, Ella no fue mencionada o reconocida. No obstante, un ritual dedicado a la Madre Tierra no debería ser más importante que una rigurosa evaluación del proyecto que podría afectarla. La espiritualidad y la ciencia se pueden complementar. No deberían oponerse una a la otra. No debería reemplazar una a la otra. La mejor manera de honrar a la Madre Tierra que me puedo imaginar es escuchar lo que ya tiene que decir a través de los expertos que estudian el medio ambiente y saben cómo interpretar su voz.


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