Columna: Una celebración solitaria

The Wild Hunt is exclusively supported by readers like you. No advertising. No corporate sponsors. Your support helps us pay our writers and editors, as well as cover the bills the keep the lights on. We cover the community because of your generosity. Consider making a one-time donation – or become a monthly sustainer. Every amount helps. Thank you for reading The Wild Hunt!



Beltane esta aquí y me encuentro pensando que habría viajado a Chihuahua para celebrar con mi coven. Probablemente estaría preparando la fogata, o realizando una meditación grupal debajo de los árboles, o ayudando a organizar el Palo de Mayo, o asistiendo en la cocina. Pero estoy en mi casa, respetando la cuarentena como la mayoría, si no es que todo el mundo, actualmente está. Estoy en mi casa planeando celebrar en solitario. Veré unas conferencias en línea que mi coven presentará junto con otros dos covens locales, y después me uniré a un ritual en línea con mi coven. Sin embargo, al final, se siente como una experiencia solitaria.

[Pixabay]

Se me ha dificultado sentir la energía y el cambio de estación. Debido a que no he ido a la oficina o no he paseado en la ciudad con mi novio durante los fines de semana, no he podido observar y disfrutar a la primavera como usualmente lo hago. Se me ha dificultado identificar cómo estos cambios de estación se reflejan en mi vida. Usualmente ya habría tenido mucho movimiento en mi vida personal, desarrollo en mi carrera profesional, conocer gente nueva, visitar lugares nuevos, situaciones que llevan a nuevas experiencias. También se me ha complicado sentirme conectado con el espíritu y con la divinidad. He sentido miedo, ansiedad y estrés. He pasado por un proceso de duelo, pues el mundo como lo conocía ha cambiado. Me he encontrado con la necesidad de lidiar con trauma emocional, confrontando estos tiempos sin precedentes.

Me recuerdan un poco al terremoto de 2017: las calles vacías, las personas llevando tapabocas, los mensajes e indicaciones del gobierno, estar preocupado por mis seres queridos, la inquietud de tener suficiente comida y necesidades básicas. De alguna manera, esto es similar. La tierra no se movió, pero las estructuras de nuestra vida fueron sacudidas. Ha habido muchas menciones en nuestra comunidad de cómo vivimos en los tiempos de La Torre, y estoy de acuerdo. No obstante, asocio estos tiempos también a la carta de El Ermitaño. Vivimos durante una fase obligada del Ermitaño, forzados a un periodo de aislamiento y auto-reflexión.

Estando en cuarentena, trabajando desde casa y practicando en solitario me ha llevado a re-examinar cómo tengo mis espacios organizados. He limpiado y arreglado de nuevo mi altar. He movido algunas de mis figuras de dioses y otras herramientas y ornamentos paganos. He puesto cuencos de sal en las habitaciones más frecuentadas. He acomodado mi escritorio con mis cosas de la oficina y con cristales y aceites esenciales, mirando hacia el balcón para poder respirar aire fresco y mirar el árbol frente a mi casa. He sido más observador, viendo lo que sucede afuera de mi casa, desde lo que puedo ver desde la ventana, notando que el árbol esta cubierto de un verde follaje y todos los pasos que un pájaro siguió al construir su nido y que ahora está cuidando su huevo. He visto cosas en mi alrededor inmediato que no había visto hasta ahora.

[Pixabay]

Parece haber actividad mínima en las calles pero mucha actividad en mi mente. Se siente como un largo invierno psicológico, con más trabajo interno que realizar. He pensado mucho en lo que me gustaría hacer cuando el encierro termine, ¿qué lugares me gustaría visitar?, ¿a quién me gustaría ver nuevamente?, ¿a quién me gustaría abrazar y con quién me gustaría reír? Me he cuestionado conceptos básicos de la vida y de mis creencias personales, ¿para qué es todo esto?, ¿qué puedo aprender?, ¿qué puedo aprender de todo esto la humanidad?, ¿quién soy en todo esto?, ¿qué puedo hacer con esto, qué no puedo hacer?

Me he encontrado regresando a lo fundamental. He tenido que restablecer mis hábitos y rutinas, mi ciclo de sueño ha cambiado y he tenido que ajustar mis técnicas de meditación. He tenido que reconstruir mi templo y recordar que para poder conectar en espíritu, primero necesito permitir que mis emociones fluyan, porque si no puedo ver a la cara a mi ansiedad o a mi miedo, sería esperado entonces que no pueda ver a la cara a lo divino. El constante bombardeo de los medios despierta el profundo miedo a la muerte. He tenido que reconocer nuevamente que la muerte no es un final, sino una transición.

Me parece interesante que aunque estos son tiempos solitarios, son también un recordatorio de que todos estamos conectados, que la acción de un individuo puede afectar a todos. El virus se propaga de una persona a otros y de éstos a más personas, hasta que el resto del mundo es afectado. ¿Qué más puede ser transmitido? ¿Transmitimos nuestro miedo y nuestro enojo durante nuestro día a día a otras personas y al colectivo? ¿Podemos también propagar esperanza y compasión? ¿Qué contribuyo usual e inconscientemente al todo? ¿Qué más puedo transmitir?

Estos tiempos difíciles me recuerdan de la necesidad de renuncia para llegar a la iluminación del mito del Descenso de la Diosa y de las iniciaciones en Wicca; el desafío: “Despójate de tus ropas, retira tus joyas, puesto que en este lugar nada puedes llevar contigo”, antes de entrar al reino de la Muerte. Pareciera que la vida nos dijo que nos despojáramos y que dejemos a un lado todo con lo que estábamos cómodos y a lo que estábamos acostumbrados. Si hay un desafío de renuncia, entonces creo que significa que esto es un proceso de transformación.

Después de la cara de El Ermitaño, aparece La Rueda, símbolo de cambio y movimiento, y recordatorio de que todo es un ciclo y de que todo está conectado. Aunque esto se siente como un largo invierno, si hay algo que sé como pagano y brujo, es que la Rueda gira, y que después del invierno viene la primavera. Nada permanece estancado para siempre. Todo se mueve. Todo cambia. Todo tiene un ciclo y esta no puede ser la excepción. Estos complicados tiempos no durarán por siempre y creo que nos llevarán a la siguiente fase que será a nuestro favor de crecimiento individual y colectivo. Quiero creer que estos momentos, de aprendizaje y de re-estructuración, nos están llevando a un tiempo donde cosecharemos los frutos de todo esto.

En este Beltane, celebro toda esta fertilidad de mente y de espíritu, celebro la creatividad que nos hemos encontrado en necesidad de estirar y me dirijo a los dioses: “Que los dioses nos permitan aprender durante estos tiempos y que nos concedan la paciencia y la sabiduría para procesarlos. Que nos den claridad para reconocer qué está en nuestro control y qué no. Que la luz de los fuegos de Beltane guíen a las almas que están cruzando durante estos tiempos. Que caminemos a través de esta transformación en Perfecto Amor y Perfecta Confianza.”

Aunque probablemente todos estemos celebrando a solas, que nos encontremos en espíritu, danzando alrededor del mismo Palo de Mayo y sosteniendo el listón de nuestras intenciones, y que nuestros listones tejan un mejor futuro para cada uno de nosotros y para todos los seres de la Tierra.


The Wild Hunt always welcomes guest submissions. Please send pitches to eric@wildhunt.org.
The views and opinions expressed by our diverse panel of columnists and guest writers represent the many diverging perspectives held within the global Pagan, Heathen, and polytheist communities, but do not necessarily reflect the views of The Wild Hunt Inc. or its management.